Encerrada

Me quedo quieta.

La respiración muy baja. Los ojos casi cerrados.

Me toca.

Cada toque se siente como un insecto estuviera picándote pero no lo puedes quitártelo de encima.

No me muevo, no. Lo aguanto.

Intento no oler al sudor: No respires tan profundo! Cálmate!

Mis gritos son mudos. No me muevo- y no voy a gritar.

Mis lágrimas, invisibles. Las encierro dentro de mi cabeza, con los gritos, con ese mal olor.

Por fuera hay casi un silencio total. Solo se escucha su respiración fuerte, se huele su mal olor.

Yo no estoy allí. Físicamente, quizá.

Pero no me puede tocar… por dentro.

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Desvanecer 

Realmente necesitaba muchísimos años para entender realmente, que el tiempo no se puede recuperar. Los momentos que perdimos están perdidas para siempre. 

Y a veces noto, que mis recuerdos se desvanecen. 

Aunque hago todo para recuperar cada recuerdo en mi imaginación. 

Y después hay las heridas. 

Nos dicen que van a desvanecerse también. 

Pero no es verdad. 

Hay heridas que duelen toda una vida. 

El tiempo solo nos ayuda a no pensarlas tanto como antes. 

Pero un día te levantes y esa herida está sangrando de nuevo como si hubiera sido hoy. 

Y no puedes hacer nada. Estás ahí. Con tus recuerdos desvanecidas y tus heridas frescas. 

El tiempo se va. 

Cada día queda un día menos para vivir locamente y un día menos para volver a encontrarte con tu piel incólume. 

La puerta

La lluvia tocando a la ventana,Tan fuerte, que me da un susto.

Mientras busco las velas por un posible corte de la electricidad

Se abren las cortinas.

Es uno de esos momentos tan raros,

Una tormenta fuera, mueve lo que hay dentro,

Mientras las ventanas están cerradas.

Un momento me quedo quieta,

Pero, sabiendo que, probablemente no fuera nada, sigo buscando.

Las encontré.

En la esquina detrás de una estantería,

Se cayeron. Probablemente cuando tu la chocabas la última vez.

La última vez y escucho el trueno.

Casi una eternidad se lo puede escuchar.

Una eternidad es lo que me queda.

Enciendo una vela y miro la llama.

Observando las sombras que provoca.

Una eternidad. 

O solo es un instante. 

Un instante y de repente siento un corriente de aire.

La llama, ya no está.

Las ventanas cerradas.

No lo entiendo.

Es como si hubieras desaparecido totalmente y ya no volverás a aparecer. 

En un instante. La llama.

Te fuiste como la llama. 

Busco el mechero para encender la vela de nuevo y veo la puerta.

Queda abierta, solo un poquito.

Entra el aire.

Voy por la puerta a cerrarla,

Pero justo antes me quedo otra vez,

Quieta.

Sueños

Es la primera vez en mi vida que no tengo un plan. O sea, tengo un plan, pero solo uno de corto plazo, uno que me obligan a cumplir. Y después?Después puedes hacer lo que te da la gana. Eso pensé. Pero no. No puedo hacerlo. He dejado de soñar. 
Siempre tenía una idea muy clara de lo que quiero conseguir en mi vida. Tenía mis sueños. Algunos se cumplieron. Otros no. Por supuesto. Pero los tenía. Perseguía mis sueños, aunque era difícil, aunque parecía imposible, aunque cada vez me encontraba con otro obstáculo. 

Lo tenía todo muy claro. 
Y sí que lloraba. Varias veces. Pensaba que fuera imposible conseguir esa cosa o la otra. Y a veces lo era. Pero seguí. 

Hasta ahora. 
De repente me he dado cuenta de que me metí en una situación sin salida. No es exactamente bien dicho. Siempre hay una salida. Pero a veces no hay solución. O la solución no te dará lo que buscas. Esa salida va exactamente a la nada. 

A un mundo sin sueños. Y eso es exactamente qué nunca podía entender en otra gente. Cuando se conformaron con una vida que no amaban, solo porque era lo más práctico, lo más fácil. 
Luchar. Tienes que luchar por tus sueños. Siempre lo dije. Pero si la lucha es imposible?

Nada es imposible. Es lo que dije. 

Pero ahora, siento que eso tampoco era verdad. 

Aquí estoy. Mis sueños se reemplazaron por un “voy a sobrevivir”, pero no por un “voy a sobrevivir para que pueda llegar algo mejor un día” solo por seguir con la vida, que ya es una vida sin nada. Porque sin sueños y planes, aunque sean imposibles la vida me parece como en gris. 
Y sigo allí esperando que el viejo sueño me llama y me dice que aún hay esperanza, que aún vale la pena luchar. 

Que me llene otra vez y me da energía por seguir. Lo que sea. Algo, con transcendencia. Y si solo sea una transcendencia de mi punto de vista. 

Me había equivocado.

“equivocarse – (=confundirse), tomar una cosa por otra y actuar de manera errónea”

 

Me había equivocado.

En mi camino. De nuevo.

Estaba desgraciada.

Hoy, pienso, que estaba feliz.

Sin notarlo.

Pero, hay una cosa que siempre,

pues, digamos, casi siempre –

estorba la felicidad:

 

Tenemos que decidirnos.

 

No me refiero de decisiones en general.

Me refiero de decisiones de simplemente entre dos cosas:

Tu vida profesional y tu vida privada.

Digamos:

Tienes que decidirte entre amor y tu carrera.

Algo que, hoy en día, en nuestro mundo,

pasa siempre, porque no podemos estar feliz,

si no tenemos ambas cosas.

 

Todavía oigo las voces que me dijeron:

“No puedes quedarte con alguien,

solo para estar con él, si no puedes seguir

con las cosas que quieres,

porque un día vas a odiarle por esto.”

O

“Como puedes dejar la persona que amas,

para marcharte y seguir con algo,

que quizá no te haré feliz.”

 

Ya!

 

Ahora.

Me he equivocado. De nuevo.

Estoy feliz. Con lo que tengo.

Pero noto que me falta…

Si, le extraño. Si, estaba feliz.

Si estoy feliz, ya.

Y no.

Siempre falta algo.

Y me decidí.

Para uno de dos caminos.

No sé, si fue el camino correcto.

 

Quizá.

 

Me equivoqué.

 

 

La llegada de la felicidad.

Y de repente,
llegaba la felicidad.
Después de tantos años.
Llegaba.
Finalmente.
Y no sé como. No sé porque.
Llegaba. Con ninguna razón.
Sin ningún disparador.
Simplemente llegaba.
Y te juro la felicidad me sonrió.
Quería llorar otra vez,
De todas las cosas que me han afectado.
No podía.
Elle llegaba. La felicidad.
Con lagrimas de alegría.
Sentía como ella me tocó.
Me miró, murmuró.
Quería bailar, quería cantar.
Y quería.
Que ella se quedaba.
No para siempre,
Pero para unos instantes mas.
Elle llegaba. Tan linda
Y de repente.
Se desapareció.

Un día.

Quiero decir que, todavía:

Te quiero.

Pero no puedo.

No siento nada,

no es cierto.

Siento un vacío,

en todo mi cuerpo, en mi corazón.

Y me recuerdo de este día de mir regreso.

Regresé sin tí, no era nuestro plan.

Cuando entré en mi casa de nuevo,

después de todo esto, me sentí muy sola sin tí.

Ahora.

No puedo acordarme de tu cara, tu voz.

Y.

No estás en ningún pais,

nadie sabe dónde estas, dejaste todo.

Dejaste mi, dejaste tu vida, tu futuro.

Pero yo creo,

tengo que verte una vez más,

para acordarme de todo.

Y te prometo esto:

Un día.

Te buscaré en todo el mundo.

Y cuando te encuentre te mandaré todo,

todo que he escrito, con mi sangre por ti.

Un día tienes que saber todo.

Todo que hiciste a mi corazón.