Quiero olvidarme de ti

Quiero olvidarme de cada momento contigo. Quiero olvidarme como te conocí. Quiero olvidarme como me sonrías. Quiero olvidarme como me sacas tantas risas. Quiero olvidarme de todo. Quiero olvidarme de tu olor por la mañana. Quiero olvidarme como me miraste cada vez que nos acostábamos. Quiero olvidarme como me tocaste. Quiero olvidarme de tus abrazos, tus besos. Quiero olvidarme como charlábamos toda la noche. Quiero olvidarme de como se siente tu piel. Quiero olvidarme de tu expresión en la cara cuando tienes un orgasmo. Quiero olvidarme que formabas parte de mi. Quiero olvidarme que existes en ese mundo.

Quiero olvidarme de ti.

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Egoísta.

Con egoístas es así:

Tienen una manera de acercarte muy fino,

te van a decir cosas, muy afectuosa.

Van a mirarte insistente,

por si quieres escapar.

Subyugarán a ti.

Entonces se van a rematar.

Cuando sea te necesitan,

les vas a ayudar.

Pero cuidado!

Cuando tu necesites algo,

se desaparecieron.

Y de repente,

aparecen de nuevo.

Cuando tengan un problema más.

Nunca les vas a mirar,

cuando estes en la oscuridad.

Lo único que les interesa,

son sus problemas,

no los tuyos.

Y lo que sea te dirán.

No les crees ni una palabra.

Porque todo es una mentira.

Se van a fallarte.

Una y otra vez.

 

 

Porque.

Porque te odio, tanto.

Porque quiero matarte, a veces.

Porque, porque tu,

me estas volviendo loco.

Me siento sola e inútil contigo.

 

Porque no quiero hablar contigo,

porque no me tomas en serio.

Porque, porque tu,

me estas afectando.

Me siento desvalida e abandonada contigo.

 

Porque me hablas con entusiasmo,

porque me das que necesito.

Porque, porque yo,

estoy loca por ti.

Me siento amada e anhelada contigo.

Prisionera

Otra noche así, me desperté,
con gritos, sudando.
Esta en mi cabeza,
y no puedo, no puedo escapar…
Quiero, yo quiero olvidar,
si no te hubiera conocido,
no estaría prisionera.
Tu ambivalencia,
me deja en una cárcel.
No puedo moverme,
ni adelante, ni átras.
Tengo que liberarme,
de tus ataduras, corazón.
No puedes atarme,
para tenerme,
en tu pequeño reino.
No soy tuya,
déjame libre, corazón.
Me siento como un pajaro,
en su pequeña jaula.
Me has cortado las alas.
Has tomado mi voz.
Dejame cantar, dejame volar.
Dejame libre, corazón,
por favor, y te prometo,
regresaré con mi alma
el día siguiente,
y juntos, cantaremos,
la canción de libertad.

Soledad

Me recuerdo de este día.

Tuvimos una cena, juntos, en nuestro piso.

Y me recomendaste este libro.

De esta mujer que tenía todo. Todo.

Familia, amigos, pero siempre era la mujer más solitaria.

Y me hablaste de tu vida.

Dejaste tu país, tu familia, pero nunca has sentido como ella.

Ya lo entiendo.

Desde que regresé a el país de mi nacimiento, a la ciudad que fue toda mi vida mi casa,

pero nunca me he sentido como en casa.

Es la soledad.

Ahora me siento allí como una extraña.

Más que antes.

En mi propia vida.

Quizás es otra cosa, no estoy seguro.

No tengo una familia aquí y no puedo ir a su casa,

porque mi propia familia, no se comporta como familia.

Tal vez, es esto, o…

Nada.

Quizás mi determinación.

De ser solitaria.

Me pregunto si es posible de encontrar un lugar,

donde me siento como en casa.

Me pregunto si es posible de encontrar este lugar en mi misma,

y,

me pregunto por qué,

tienes que aprender ser sola, para no ser solitaria.