La llegada de la felicidad.

Y de repente,
llegaba la felicidad.
Después de tantos años.
Llegaba.
Finalmente.
Y no sé como. No sé porque.
Llegaba. Con ninguna razón.
Sin ningún disparador.
Simplemente llegaba.
Y te juro la felicidad me sonrió.
Quería llorar otra vez,
De todas las cosas que me han afectado.
No podía.
Elle llegaba. La felicidad.
Con lagrimas de alegría.
Sentía como ella me tocó.
Me miró, murmuró.
Quería bailar, quería cantar.
Y quería.
Que ella se quedaba.
No para siempre,
Pero para unos instantes mas.
Elle llegaba. Tan linda
Y de repente.
Se desapareció.

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perfección.

Yo admiro esta gente que tienen la libertad, en todos momentos.

Que disfrutan su vida sin preocupaciones,

es así: A veces obtengo estos momentos perfectos,

no es la perfección en general, son momentos sin pensar.

Quiero decir, momentos en cuales yo disfruto cada segundo,

momentos en cuales podría llorar de felicidad.

Pero.

Sí, siempre existe un “pero”.

Pero, si tengo estos momentos con personas… amigos, un amante…

Necesito sólo un momento sin esta perfección para romper todo.

No puedo volver, en mi propia cabeza, a la perfección en estas relaciones.

No puedo confiar más, simplemente, el momento imperfecto crece en mi cabeza,

hasta es un monstruo.

Por supuesto, me acuerdo de los momentos perfectos, pero no puedo olvidar los imperfectos.

En fin tienen más peso como los momentos sin dudas.

Por eso vivo con mi memoria de la perfección y dejo las personas, llorando, con desconfianza y tristeza.

Pues, yo quiero decir, creo que necesite la perfección, pero, sin dudas, en algunos momentos tengo que poder desasirla.

Pero… sí, otra vez, el pero…

Cómo funciona?