El día X

Se nos fue todo de las manos cuando llegó esa carta. A veces deseaba que nunca la hubieras abierto.                               En el fondo se que eso no hubiera cambiado nada.  

Esa carta marcaba el día X. 

El día X que nos quitó la felicidad. Nos quitó nuestros sueños que soñábamos juntos y nos quitó – nuestra libertad. 
Tantas veces que me imaginaba: “Si solo hubiera reaccionado de otra manera”.                                 Pues no, la carta llegó y no había salida.                                               Pero mientras la buscábamos perdíamos el respeto. El uno para el otro.                                                 Yo, en tus ojos, ya no podía hacer nada correcto. Tu, en mis ojos, trataste el tema de modo inadecuado. 

Lo que realmente perdíamos después del día X era disfrutar nuestro tiempo juntos. Disfrutar el tiempo que nos quedaba.                Lo hemos cagardo corazón. Totalmente. No podía mirarte sin llorar y tú no podías hablarme sin enojarte conmigo.                             Yo te odiaba por no respetar mis propuestas que me pediste. Tu me odiabas por no entenderte. 

Así se nos fue todo de las manos. Ningún día más en el parque debajo del sol riéndose de estupideces. Ninguna noche más con demasiado champán, una pelea de locos y la conciliación más linda del mundo.                   Después, solo nos peleábamos por la carta, sin darnos cuenta que el día X cada día nos llevó más cerca al día de la separación. 

Hoy me pregunto, si allí, donde estés, se bebe champán, y si mientras me imaginas sonriéndote, un poco borracha, diciendo locuras. Si allí te puedes acordar del parque y de los vistazos de envidia de la otra gente por nuestra felicidad. Si te acuerdas como bailábamos, como cantábamos, como me tocaste esa canción y te escuchaba amándote cada momento más.                        No se si allí, donde estés, has traído tus recuerdos. Pero, si los has traído olvídate de todo después del día X. Lo que cuenta es todo antes, cuando nuestro amor era puro. Antes de que querían separarnos. 

Cuando llegó esa carte, destruyeron nuestras vidas. No solo la tuya. La mía también. 

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Me había equivocado.

“equivocarse – (=confundirse), tomar una cosa por otra y actuar de manera errónea”

 

Me había equivocado.

En mi camino. De nuevo.

Estaba desgraciada.

Hoy, pienso, que estaba feliz.

Sin notarlo.

Pero, hay una cosa que siempre,

pues, digamos, casi siempre –

estorba la felicidad:

 

Tenemos que decidirnos.

 

No me refiero de decisiones en general.

Me refiero de decisiones de simplemente entre dos cosas:

Tu vida profesional y tu vida privada.

Digamos:

Tienes que decidirte entre amor y tu carrera.

Algo que, hoy en día, en nuestro mundo,

pasa siempre, porque no podemos estar feliz,

si no tenemos ambas cosas.

 

Todavía oigo las voces que me dijeron:

“No puedes quedarte con alguien,

solo para estar con él, si no puedes seguir

con las cosas que quieres,

porque un día vas a odiarle por esto.”

O

“Como puedes dejar la persona que amas,

para marcharte y seguir con algo,

que quizá no te haré feliz.”

 

Ya!

 

Ahora.

Me he equivocado. De nuevo.

Estoy feliz. Con lo que tengo.

Pero noto que me falta…

Si, le extraño. Si, estaba feliz.

Si estoy feliz, ya.

Y no.

Siempre falta algo.

Y me decidí.

Para uno de dos caminos.

No sé, si fue el camino correcto.

 

Quizá.

 

Me equivoqué.

 

 

La llegada de la felicidad.

Y de repente,
llegaba la felicidad.
Después de tantos años.
Llegaba.
Finalmente.
Y no sé como. No sé porque.
Llegaba. Con ninguna razón.
Sin ningún disparador.
Simplemente llegaba.
Y te juro la felicidad me sonrió.
Quería llorar otra vez,
De todas las cosas que me han afectado.
No podía.
Elle llegaba. La felicidad.
Con lagrimas de alegría.
Sentía como ella me tocó.
Me miró, murmuró.
Quería bailar, quería cantar.
Y quería.
Que ella se quedaba.
No para siempre,
Pero para unos instantes mas.
Elle llegaba. Tan linda
Y de repente.
Se desapareció.

La ciudad donde no puedo llorar.

Estoy aquí otra vez,

en la ciudad, donde no puedo llorar.

Estoy lejos, muy lejos,

de todos mis problemas.

Pues, sí,

podría ser, que escapé.

Pero no siento mi tristeza,

pero tampoco felicidad.

No puedo verte, no puedo sentir,

a veces muy raro, a veces muy bien.

Probablemente es que necesito:

concentrar en mi misma.

Aquí.

Hasta el día, cuando me siento bien.

Y cuando vengas, puedo sentir.

La felicidad.

Pues que eso es el lugar,

donde no puedo llorar.

Nada más.

 

Cambio.

Si no te hubiera conocido,

No estaría acá,

dónde estoy, ahora.

Sí, pero.

Quizás estuviera todavía feliz,

Con todo yo tenía.

Si no te hubiera querido,

Como una loca,

Podría querer otras personas.

Todavía.

Pero.

No hubiera concentrado,

En mi. Sólo en mi misma.

Y no hubiera encontrado,

Mi camino.

Si no te hubiera querido,

No podría ser libre.

Como soy. Ahora.

Eso cambió todo.

Si no te hubiera encontrado,

Quizás no hubiera creído.

En mi. Como todavía hago.

Si no te hubiera tenido,

Podría ser,

Que todavía estaría feliz,

Con todo que tenía. Antes.

Antes de ti.

Si no nos hubiéramos dejado,

Quizás habríamos estado tan feliz,

Un rato.

Pero.

Podría ser que nos necesitamos,

Ese tiempo, para crecer.

Si no me hubieras preguntado,

Las preguntas más profundas,

Quizás nunca hubiera tenido el valor,

Para cambiar todo mi camino,

Y,

No hubiera ido un camino sin seguridad,

Pero muchos oportunidades.

No me arrepiento nada.

La vida son cambios.

Y todavía estoy tan feliz,

Que tu estuviste un cambio tan grande.

Si no te hubiera conocido,

No hubiera conocido la persona,

En mi misma,

Que me gusta más como antes.

Eso es que hacen la gente,

Nos comportamos a cambiar,

Unos más, unos menos.

En cada encuentro,

Podemos encontrar una opción,

Para cambiar y mejorarnos.

No puedo esperar

Estos días fueron duro,

Me han hecho daño,

y en algunos momentos,

perdí mi gol.

Pero no puedo esperar,

por el momento,

si dejaré esta ciudad,

y nos vemos allí,

en nuestros lugares.

Te extraño mi amigo,

mi amor, mi corazón,

no puedo esperar,

a verte.

Y lo sé,

si estaré llorando en tus brazos,

no sera ningún problema,

tu estarás allá.

Y sí,

estos días fueron duro,

pero aguantaré todo,

por ti.

Por mí.

Por nosotros.

No puedo esperar.

El monstruo.

Te conozco muy bien,

sí, yo sé que tu quieres,

estas en mis sueños,

en mis pensamientos

a veces.

Quieres robar mi felicidad

y mi autoconfianza.

Quieres confundirme,

quieres que pierdo mi camino.

Alimentas mis dudas.

Pero no.

No permito esto.

Pues, sí,

a veces me confundes,

un segundo,

pero no,

nada más.

Eres el monstruo,

pero no te dejo libre.