Sin vos

Sin vos no soy nada ni nadie.

Hasta en la soledad sos la razón por la que vivo.

Sos la razón por la que escribo poemas, lleno de amor cuando nos amábamos.

Sos la razón por la que escribo historias de odio, cuando me dejaste ahí sola. Cuando me tenias tanto rencor.

Sin vos no soy nada, me das inspiración y por vos respiro. Es por vos que empiezo cada día de nuevo aunque me cuesta. Es por vos que lloro días sin parar.

Todo por vos.

Me das el aire que respiro y me lo quitas cuando sea el tiempo.

Vivo por vos, sos la única razón.

Por vos.

Siempre.

Hasta el último respiro.

Vos – la vida.

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Me había equivocado.

“equivocarse – (=confundirse), tomar una cosa por otra y actuar de manera errónea”

 

Me había equivocado.

En mi camino. De nuevo.

Estaba desgraciada.

Hoy, pienso, que estaba feliz.

Sin notarlo.

Pero, hay una cosa que siempre,

pues, digamos, casi siempre –

estorba la felicidad:

 

Tenemos que decidirnos.

 

No me refiero de decisiones en general.

Me refiero de decisiones de simplemente entre dos cosas:

Tu vida profesional y tu vida privada.

Digamos:

Tienes que decidirte entre amor y tu carrera.

Algo que, hoy en día, en nuestro mundo,

pasa siempre, porque no podemos estar feliz,

si no tenemos ambas cosas.

 

Todavía oigo las voces que me dijeron:

“No puedes quedarte con alguien,

solo para estar con él, si no puedes seguir

con las cosas que quieres,

porque un día vas a odiarle por esto.”

O

“Como puedes dejar la persona que amas,

para marcharte y seguir con algo,

que quizá no te haré feliz.”

 

Ya!

 

Ahora.

Me he equivocado. De nuevo.

Estoy feliz. Con lo que tengo.

Pero noto que me falta…

Si, le extraño. Si, estaba feliz.

Si estoy feliz, ya.

Y no.

Siempre falta algo.

Y me decidí.

Para uno de dos caminos.

No sé, si fue el camino correcto.

 

Quizá.

 

Me equivoqué.

 

 

La llegada de la felicidad.

Y de repente,
llegaba la felicidad.
Después de tantos años.
Llegaba.
Finalmente.
Y no sé como. No sé porque.
Llegaba. Con ninguna razón.
Sin ningún disparador.
Simplemente llegaba.
Y te juro la felicidad me sonrió.
Quería llorar otra vez,
De todas las cosas que me han afectado.
No podía.
Elle llegaba. La felicidad.
Con lagrimas de alegría.
Sentía como ella me tocó.
Me miró, murmuró.
Quería bailar, quería cantar.
Y quería.
Que ella se quedaba.
No para siempre,
Pero para unos instantes mas.
Elle llegaba. Tan linda
Y de repente.
Se desapareció.

La ciudad donde no puedo llorar.

Estoy aquí otra vez,

en la ciudad, donde no puedo llorar.

Estoy lejos, muy lejos,

de todos mis problemas.

Pues, sí,

podría ser, que escapé.

Pero no siento mi tristeza,

pero tampoco felicidad.

No puedo verte, no puedo sentir,

a veces muy raro, a veces muy bien.

Probablemente es que necesito:

concentrar en mi misma.

Aquí.

Hasta el día, cuando me siento bien.

Y cuando vengas, puedo sentir.

La felicidad.

Pues que eso es el lugar,

donde no puedo llorar.

Nada más.

 

Cambio.

Si no te hubiera conocido,

No estaría acá,

dónde estoy, ahora.

Sí, pero.

Quizás estuviera todavía feliz,

Con todo yo tenía.

Si no te hubiera querido,

Como una loca,

Podría querer otras personas.

Todavía.

Pero.

No hubiera concentrado,

En mi. Sólo en mi misma.

Y no hubiera encontrado,

Mi camino.

Si no te hubiera querido,

No podría ser libre.

Como soy. Ahora.

Eso cambió todo.

Si no te hubiera encontrado,

Quizás no hubiera creído.

En mi. Como todavía hago.

Si no te hubiera tenido,

Podría ser,

Que todavía estaría feliz,

Con todo que tenía. Antes.

Antes de ti.

Si no nos hubiéramos dejado,

Quizás habríamos estado tan feliz,

Un rato.

Pero.

Podría ser que nos necesitamos,

Ese tiempo, para crecer.

Si no me hubieras preguntado,

Las preguntas más profundas,

Quizás nunca hubiera tenido el valor,

Para cambiar todo mi camino,

Y,

No hubiera ido un camino sin seguridad,

Pero muchos oportunidades.

No me arrepiento nada.

La vida son cambios.

Y todavía estoy tan feliz,

Que tu estuviste un cambio tan grande.

Si no te hubiera conocido,

No hubiera conocido la persona,

En mi misma,

Que me gusta más como antes.

Eso es que hacen la gente,

Nos comportamos a cambiar,

Unos más, unos menos.

En cada encuentro,

Podemos encontrar una opción,

Para cambiar y mejorarnos.

El monstruo.

Te conozco muy bien,

sí, yo sé que tu quieres,

estas en mis sueños,

en mis pensamientos

a veces.

Quieres robar mi felicidad

y mi autoconfianza.

Quieres confundirme,

quieres que pierdo mi camino.

Alimentas mis dudas.

Pero no.

No permito esto.

Pues, sí,

a veces me confundes,

un segundo,

pero no,

nada más.

Eres el monstruo,

pero no te dejo libre.

Felicidad

Te quiero decir,

si no te hubiera conocido,

no estaría aquí,

me recordaste,

de mis sueños,

y ahora,

todas son veraz.

Te quiero decir,

gracias por todo.

Quizás es la felicidad,

nuestro camino,

quizás nunca fue amor,

y,

tu, estas aquí,

para recordarme,

de mis sueños,

para preguntarme

las cuestiones correctas,

te quiero decir,

te querré toda mi vida,

puesto que me ayudas,

en encontrar la felicidad,

una y otra vez.