Porque.

Porque te odio, tanto.

Porque quiero matarte, a veces.

Porque, porque tu,

me estas volviendo loco.

Me siento sola e inútil contigo.

 

Porque no quiero hablar contigo,

porque no me tomas en serio.

Porque, porque tu,

me estas afectando.

Me siento desvalida e abandonada contigo.

 

Porque me hablas con entusiasmo,

porque me das que necesito.

Porque, porque yo,

estoy loca por ti.

Me siento amada e anhelada contigo.

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Dudas.

“Tienes miedo?”

Sí, tengo miedo. Y dudas. Pero no puedo decirte. No.

“Y crees que las personas te influencian? Cuánto?”

Sí me influencian. Y tu, me has influenciado. Un montón.

Pero no, no quiero decirte esto. Estoy callado.

“Cambié un montón, creo que, antes era una persona mucho mejor, pero, también unas cosas son mejor, ahora… Y tú? Tienes miedo, no? Miedo de cambiar?”

Te odio. En ese momento te odio mucho. Por qué me preguntas esto? Por qué, por favor, no te callas, por qué no puedes terminar eso? Ahora. Por favor. No puedo.

“Cambié un montón en estos días, y lo sé, te lastime, y tu me lastimaste. Raro. Crees que todas las personas te pueden lastimar como así? Crees que unas no tienen ningún oportunidad?”

No, no puede ser. Todavía no quiero lastimarte, pero, no quiero escuchar más de tus preguntas. No. Callaté! Por favor… Lo sé, tu sabes todo lo que pienso, ahora.

Mi cabeza para ti, una puerta abierta. Injusto!

Y entonces…

“Lo sé, me conoces muy bien, y quiero decirte, te entiendo, como tu me entiendes. Somos parecidos, pero tenemos que cambiar…”

Y yo: “Sí, tenemos que cambiar, y un día podría ser, que no nos entendemos, como ahora, podría ser, que un día no somos parecidos. Nuestros caminos se podrían separar. Podría ser. Pero crees que es la solución? Quieres cambiar tanto? Para olvidar el sufrimiento?”

Ahora tu. Pensando. Y lo sé que piensas, y lo sé, es así, tenemos que cambiar, pero eso no queremos…

Puesto que… y te digo la respuesta:

“Tengo miedo. Pero más aún – yo tengo DUDAS.”

 

perfección.

Yo admiro esta gente que tienen la libertad, en todos momentos.

Que disfrutan su vida sin preocupaciones,

es así: A veces obtengo estos momentos perfectos,

no es la perfección en general, son momentos sin pensar.

Quiero decir, momentos en cuales yo disfruto cada segundo,

momentos en cuales podría llorar de felicidad.

Pero.

Sí, siempre existe un “pero”.

Pero, si tengo estos momentos con personas… amigos, un amante…

Necesito sólo un momento sin esta perfección para romper todo.

No puedo volver, en mi propia cabeza, a la perfección en estas relaciones.

No puedo confiar más, simplemente, el momento imperfecto crece en mi cabeza,

hasta es un monstruo.

Por supuesto, me acuerdo de los momentos perfectos, pero no puedo olvidar los imperfectos.

En fin tienen más peso como los momentos sin dudas.

Por eso vivo con mi memoria de la perfección y dejo las personas, llorando, con desconfianza y tristeza.

Pues, yo quiero decir, creo que necesite la perfección, pero, sin dudas, en algunos momentos tengo que poder desasirla.

Pero… sí, otra vez, el pero…

Cómo funciona?

El monstruo.

Te conozco muy bien,

sí, yo sé que tu quieres,

estas en mis sueños,

en mis pensamientos

a veces.

Quieres robar mi felicidad

y mi autoconfianza.

Quieres confundirme,

quieres que pierdo mi camino.

Alimentas mis dudas.

Pero no.

No permito esto.

Pues, sí,

a veces me confundes,

un segundo,

pero no,

nada más.

Eres el monstruo,

pero no te dejo libre.

Soledad

Me recuerdo de este día.

Tuvimos una cena, juntos, en nuestro piso.

Y me recomendaste este libro.

De esta mujer que tenía todo. Todo.

Familia, amigos, pero siempre era la mujer más solitaria.

Y me hablaste de tu vida.

Dejaste tu país, tu familia, pero nunca has sentido como ella.

Ya lo entiendo.

Desde que regresé a el país de mi nacimiento, a la ciudad que fue toda mi vida mi casa,

pero nunca me he sentido como en casa.

Es la soledad.

Ahora me siento allí como una extraña.

Más que antes.

En mi propia vida.

Quizás es otra cosa, no estoy seguro.

No tengo una familia aquí y no puedo ir a su casa,

porque mi propia familia, no se comporta como familia.

Tal vez, es esto, o…

Nada.

Quizás mi determinación.

De ser solitaria.

Me pregunto si es posible de encontrar un lugar,

donde me siento como en casa.

Me pregunto si es posible de encontrar este lugar en mi misma,

y,

me pregunto por qué,

tienes que aprender ser sola, para no ser solitaria.