El ciego

Me lo dijiste así. 

El día cuando te quedes ciego, te vas a quedar con ese imagen de mi. Yo. Sonriéndote. La primera vez. Aún joven, sentada en tu cocina con nada puesto aparte de mi sonrisa. 
Cada día te queda menos luz. Y me fijo de ti, cambiándote. 

Tantas peleas por unos estupideces, tu, diciéndome que no entendiera nada. 

Cada día que te queda menos luz, te cambiaste. Menos peleas, el sexo, más intenso. 

Mis problemas, mis locuras, más entendible para ti. 
Y yo te lo dije así. 

El día cuando te quedes ciego me vas a ver la primera vez de verdad. Con todas mis locuras, mis fallos y con todo el amor que tengo para ti.

 Me vas a ver, totalmente desnuda. 

La puerta

La lluvia tocando a la ventana,Tan fuerte, que me da un susto.

Mientras busco las velas por un posible corte de la electricidad

Se abren las cortinas.

Es uno de esos momentos tan raros,

Una tormenta fuera, mueve lo que hay dentro,

Mientras las ventanas están cerradas.

Un momento me quedo quieta,

Pero, sabiendo que, probablemente no fuera nada, sigo buscando.

Las encontré.

En la esquina detrás de una estantería,

Se cayeron. Probablemente cuando tu la chocabas la última vez.

La última vez y escucho el trueno.

Casi una eternidad se lo puede escuchar.

Una eternidad es lo que me queda.

Enciendo una vela y miro la llama.

Observando las sombras que provoca.

Una eternidad. 

O solo es un instante. 

Un instante y de repente siento un corriente de aire.

La llama, ya no está.

Las ventanas cerradas.

No lo entiendo.

Es como si hubieras desaparecido totalmente y ya no volverás a aparecer. 

En un instante. La llama.

Te fuiste como la llama. 

Busco el mechero para encender la vela de nuevo y veo la puerta.

Queda abierta, solo un poquito.

Entra el aire.

Voy por la puerta a cerrarla,

Pero justo antes me quedo otra vez,

Quieta.